Huelga Educativa el 9M: pasar del contragolpe al contraataque

El próximo jueves 9 de marzo está convocada una Huelga General Educativa por la Plataforma Estatal por la Escuela Pública. Son numerosos los ataques que ha sufrido la Educación Pública por parte de distintos gobiernos (PP y PSOE) y bajo distintos paraguas legales y estrategias educativas (LOU, LOE, LOMCE, Plan Bolonia, Estrategia Universidad 2015, 3+2, LOMCE…). También ha sido variada la diversidad de formas con las que se han llevado a cabo las agresiones. Los que seguimos de cerca los problemas del sistema educativo español estamos acostumbrados a escuchar hablar de distintas estrategias de mercantilización, consistentes en poner la educación pública al servicio de las empresas (de los monopolios fundamentalmente), recortes en becas destinados a expulsar en determinados niveles educativos a los hijos de los trabajadores del sistema público de enseñanza, utilización del estudiantado como mano de obra barata mediante las prácticas no remuneradas en empresas, recortes en la financiación de los centros públicos, altos ratios de alumnos por clase, privatización de los distintos servicios del sector educativo como los comedores escolares, precarización de las condiciones de trabajo del sector, recortes en la financiación de los centros (con el paralelo apoyo a la privada y concertada, etc. La retahíla de agresiones a la educación pública es larga, denunciada en numerosas ocasiones por las organizaciones sindicales de los trabajadores de la enseñanza, organizaciones estudiantiles y distintas asociaciones de madres y padres de alumnos.

Cartel convocando a la Huelga General de Educación el 9 de marzo de 2017. Plataforma Estatal por la Escuela Pública.

Ante este panorama general, la Plataforma Estatal por la Educación Pública, compuesta por diversas organizaciones sindicales, estudiantiles y de madres y padres de alumnos, ha convocado una Huelga General Educativa para el próximo 9 de marzo, llamando principalmente a la lucha por la derogación de la LOMCE. Se llama a participar a todas las etapas educativas desde infantil hasta universidad. La cuestión es, ¿se puede ganar el pulso al gobierno?, ¿es posible revertir las agresiones a la escuela pública? Ello solo dependerá de la cantidad de fuerza que se logre hacer en una posible mesa de negociación. Y para tener fuerza en esa mesa necesitamos tener amplios sectores sociales movilizados en la calle, obstaculizando el normal funcionamiento del sistema educativo. Hoy, por desgracia, no estamos en esa situación.

¿Qué significa, entonces, la próxima convocatoria de huelga? Significa tener en el calendario una fecha para la que comenzar el trabajo organizativo, el trabajo de generar y reforzar las estructuras sindicales, estudiantiles y de madres y padres que acogen la reivindicación de una escuela pública y de calidad como una reivindicación del pueblo trabajador. Debemos de superar la fase de “salvar el expediente”, de realizar las dos convocatorias de huelga que suelen convocarse durante el calendario escolar, una en el primer trimestre y otra en el segundo. Se trata de convertir la huelga en la sustanciación de todo un trabajo de organización y movilización de masas. Se trata de demostrar en cada huelga que somos capaces de paralizar el sistema educativo completo. Hoy todavía no estamos en ese punto, por lo que se trata de utilizar esta huelga para abrir un ciclo de movilización, generar y reforzar las estructuras que luchan por una educación pública de calidad.

El 9M tenemos la oportunidad generar un ciclo de movilización y organización que vaya acumulando la fuerza suficiente como para poner la LOMCE y los recortes contra las cuerdas. 

Algunos dirán que este intento ya ha existido y sigue su existiendo. Que todo comenzó con la Marea Verde. Este movimiento surgió como respuesta a los efectos de los recortes que se dieron en el curso 2011/2012. La Marea Verde coordinó a un conjunto amplio de trabajadores de enseñanza (fundamentalmente profesorado) y madres y padres de alumnos, en una suerte de red (en la que se encontraban también los sindicatos y que aparecían como ocultos) que intentó coordinar el movimiento de base en los centros de de estudio. Fue un intento de articular la respuesta de manera organizada. Los recortes continuaron y ese movimiento se fue desinflando hasta tener hoy una posición testimonial, dejando una fuerte subjetividad de derrota y de impotencia ante las contrarreformas educativas, que suponen un handicap hoy para movilizar a muchos trabajadores. ¿Qué fue lo que falló? ¿Qué es lo que no hay que volver a repetir para que esta vez salgamos victoriosos? Primero deberíamos tener en cuenta que el movimiento de las “mareas” se dio por una posición de debilidad del movimiento sindical, combinado con el escaso prestigio que tiene el sindicalismo en nuestro país, resultado, por un lado, de la posición cómplice de las cúpulas de los principales sindicatos con las distintas agresiones que ha sufrido el pueblo trabajador y, por el otro, con la fuerte campaña dirigida por la patronal y medios de comunicación afines contra la organización sindical. En unas ideales condiciones donde existiera un sindicalismo de clase desarrollado y con fuerte arraigo, hubiera bastado con que los sindicatos vehiculasen la lucha de los trabajadores de la enseñanza para que, en alianza con otros sectores de la producción, estudiantado y pueblo trabajador, paralizaran las agresiones contra la educación pública. Ni es la situación que teníamos ni la que tenemos, por lo que debemos ponernos en funcionamiento con lo que podamos. En la situación actual, tenemos que tomar conciencia de que no basta con los seguimientos difusos de las convocatorias, con la acción descoordinada y desfigurada de las mareas que reniegan de la práctica sindical. Tenemos que luchar por recuperar el sindicalismo combativo y encuadrar la lucha por la educación pública entre las reivindicaciones de clase. Esa fue la gran debilidad de la Marea Verde. Sacando la lucha sindical de la lucha por la educación pública, soslayaba que la lucha por la escuela pública tiene un contenido de clase y que los trabajadores de la enseñanza solo conseguirán paralizar la destrucción de la escuela pública en alianza con el resto de trabajadores y trabajadoras, es decir, en alianza con la clase obrera que sale a la calle a defender su escuela pública.

Los boxeadores distinguen entre contragolpe y contraataque. Un contragolpe es una respuesta rápida a un ataque del enemigo. Si el atacado es rápido su guante impacta contra el adversario antes del que inició el ataque. Esto fue la Marea Verde. Un intento de paralizar los recortes y la LOMCE antes de que se implementaran. Las limitaciones del movimiento nos impidieron vencer en nuestras reivindicaciones. Los recortes y la LOMCE son hoy una realidad. Nos tocó encajar el golpe. El contragolpe fracasó. 

El contraataque supone que cuando el boxeador ha recibido los golpes del adversario y éste está cansado, le llega el turno de golpear a él. El Gobierno está exhausto. El 9M tenemos la oportunidad generar un ciclo de movilización y organización que vaya acumulando la fuerza suficiente como para poner la LOMCE y los recortes contra las cuerdas. No hay lugar para la subjetividad de la derrota. Es la hora del contraataque.

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