A vuelta con las pensiones (O últimas “Linde-zas” del Banco de España)

Luis María Linde, Gobernador del Banco de España, se suma a quienes, desde la más absoluta falta de ética, dignidad o vergüenza, argumentan que lo mejor para salvar las pensiones es destruirlas. O dicho con sus palabras en la declaración ante la Comisión de Seguimiento del Pacto de Toledo, propone que se retrase la edad de jubilación por encima de los 67 años y se incentive la contratación de planes de pensiones privados. Por el contrario no ha considerado como positivo la posibilidad de elevar las cotizaciones sociales porque, dice, supondría un fuerte aumento de los gastos laborales.

Estas declaraciones, que se suman a las de multitud de expertos bien-pagados, vienen a allanar el terreno para continuar de forma indefinida apretando la tuerca de las pensiones, y es continuar, porque esto no es nuevo. Debemos verlo como la continuación de la hoja de ruta marcada en el informe del Banco Mundial del año 1994.

El objetivo claro desde entonces, y que van consiguiendo a buen ritmo, es el saqueo de las pensiones. Para ello, por un lado se va disminuyendo la cuantía de las mismas mientras por otro se “incentivan” los planes privados.

Para disminuir la cuantía de las pensiones disponen de toda una serie de medidas que van sacando poco a poco, en función de la situación política favorable, pero usándolas en mayor o menor medida todas. Básicamente las medidas estrella son elevar la edad de jubilación, elevar el número de años cotizados para acceder a ella y la elevación de los años de referencia para su cómputo.

Claro está que todo ello nos lo venden como la única posibilidad de salvar el sistema público de pensiones. La desfachatez es gruesa. Resulta que nos ocultan información y nos mienten con los resultados en los que se apoyan para hacer sus beneméritas recomendaciones.

Habría que empezar diciendo que ya es sospechoso que el grupo de economistas que hacen los informes para la UE, la OCDE e incluso para los Gobiernos de turno estén en nómina del Banco de Santander, del BBVA y de la CEOE. Habría que ver si también el Gobernador del Banco de España, el Sr. “Linde-zas”, tiene estrechos y discretos intereses con estas u otras organizaciones a quienes les va muy bien transitando la hoja de ruta de la destrucción y el saqueo de nuestras pensiones.

Ya en 1999, estos sabios, habían pronosticado la quiebra del sistema de pensiones en España para el año 2010, pero resulta, paradójicamente, que creándose el Fondo de Reserva de las Pensiones en 2000 a los 10 años, y ya en plena crisis, con un 14% más de pensionistas que 10 años antes, lejos de la bancarrota existía un excedente de 64.000 millones de euros.

El antecedente en la gestión de lo público ha sido de rapiña, y quienes deben resguardar nuestro dinero en los planes de pensiones privados son el sistema financiero tan dado a la creación y la explosión de burbujas.

Pero la hoja de ruta estaba marcada y, mientras tanto, se iba transitando hacia la ampliación de la edad de jubilación, lo que consiguieron en enero de 2013 elevándola en dos años hasta los 67. Este era un hito importante en los planes de la operación de largo recorrido lanzada por el sistema financiero. No podemos olvidar que los grandes fondos de pensiones son el primer inversor mundial y suponen más del 22% de todos los flujos de capitales que circulan en el mundo. Y las cifras multimillonarias de las pensiones eran, y son, un botín muy atractivo. Seguramente es en ese botín en lo que piensa “Mister Linde-zas” cuando habla de su propuesta de medidas y no en el bienestar de nuestros mayores, de los cuáles el 84% están por debajo del umbral de pobreza.

Ellos sabían que ampliar la edad de jubilación y los años de cálculo podía reducir la pensión en un 25%, los ojos les hicieron chiribitas, y quieren llegar ahí, o superarlo.

Mientras estas medidas van a toda máquina, aplicadas por los sucesivos gobiernos sin ningún rubor, se implementan otras complementarias como la reducción de las cotizaciones de las empresas y la subvención de los despidos, o la desgravación fiscal de las pensiones privadas. Como dato de esta transferencia brutal de rentas, sirva de ejemplo cómo en 2010 la congelación de las pensiones ahorró al Estado (o dicho de otra forma, hizo más pobres a los pensionistas) 1.530 millones de euros, mientras con la desgravación fiscal a las pensiones privadas se perdía de ingresar 1.440 millones en las arcas del Estado.

Las consecuencias a la larga se han hecho notar, el desfalco permanente de la caja de las pensiones da como resultado que se esté a punto de tocar fondo. Ya han liquidado lo existente y ahora vuelven a ofertarnos como solución la opción privada a la que denominan “complementaria”, pero ¿quién nos garantiza cobrarla?  El antecedente en la gestión de lo público ha sido de rapiña, y quienes deben resguardar nuestro dinero en los planes de pensiones privados son el sistema financiero tan dado a la creación y la explosión de burbujas.

No se trata por lo tanto de un problema de envejecimiento de la población, no se trata del paro galopante, ni de la crisis económica. Se trata que nos han robado los ahorros de nuestras pensiones. Nos dicen que tenemos que pagar dos veces nuestra pensión a lo largo de nuestra vida laboral y de paso nos ningunean el derecho a una jubilación digna a la vez que ocultan la más que probable posibilidad de una quiebra financiera de los fondos privados de pensiones.

Pero que nadie piense que no hay alternativa. Propongamos sólo tres medidas: subir las contribuciones, depurar los gastos que paga la Seguridad Social y que no tendría que pagar y subir los intervalos de salarios para que pague más quien más gana. Y si aun así, puntualmente, existen dificultades, basta con una reforma fiscal para pagar la parte que fuese necesario de las pensiones.

Y aquí hagamos una diferenciación importante de esta propuesta de reforma fiscal con la que están dejando entrever. Esta es una propuesta de una reforma que garantice la dignidad de las pensiones complementando lo que en cada momento sea necesario y realizada tras la aplicación de al menos las tres medidas citadas anteriormente. Y es que de no hacerse así, el resultado será que se vaciará totalmente el fondo de pensiones, se rebajará hasta la gratuidad las cotizaciones empresariales, se aplicarán incentivos fiscales a las pensiones privadas y luego, como no hay dinero y debe pagarse de los presupuestos, tampoco habrá suficiente con lo que las cuantías de las pensiones públicas aún serán inferiores.

Como vemos, la alternativa existe y los números salen, otra cosa es que son los números que ponen su acento en la dignidad y bienestar de nuestros mayores de hoy y de nosotros mismos mañana. Lógicamente estos números no salen si dejamos al ladrón que haga el reparto.

© Bonjour Karl 2017