25 años de la Marcha Negra del 92

Se cumplen 25 años de la última etapa de una larga marcha de trabajadores mineros en defensa de sus puestos de trabajo, de un valle, de una tierra, de una forma de vida. De una clase. 

En nuestra retina tenemos la reciente huelga minera de 2012, su posterior marcha sobre Madrid… pero años antes un puñado de trabajadores y todo su valle fueron vanguardia en defensa de sus condiciones de vida y de trabajo y acabaron venciendo esa batalla.

Esta es su historia…

Entre los verdes montes de la comarca de Laciana —por aquel entonces con 15.000 habitantes—, en el noroeste de la provincia de León, bajo los pies de miles de lacianiegos nacía ese oro negro que durante buena parte del siglo XX alimentó el progreso de nuestro país. Allí, en la transición entre el invierno y la primavera de 1992 se escribió una de las historias más bonitas del movimiento obrero contemporáneo en España. 

Cabecera de la manifestación en Madrid de la Marcha Negra. 25 de marzo, 1992.

Donde unos pocos —en comparación con toda la maquinaría estatal— hicieron frente a muchos, donde una comarca alzó su voz bajo la consigna ¡Laciana en lucha!, donde la palabra dignidad superó con creces cualquier expectativa previa… y es que la unidad de la clase trabajadora es arrolladora, imparable, genuina y sobre todo si se lo propone, ganadora.

El inicio del conflicto se enmarca dentro de toda la reconversión industrial que sufre España a finales de la década de los 80 y principios de los años 90. La empresa Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) —con más de 2.500 trabajadores y primera empresa privada carbonífera del país— se declara en quiebra. Para atajar esta situación, fruto de las malas gestiones en los años previos por la parte empresarial y la desastrosa política de reconversiones del PSOE, se pone sobre la mesa el cierre del Pozo María en Caboalles de Abajo, traslados, regulaciones de empleo y despidos de trabajadores.

El Comité Intercentros de la MSP —con mayoría absoluta de Comisiones Obreras— rechaza de plano cualquier ajuste y convoca desde finales del mes de enero de 1992 una huelga indefinida con el objetivo de presionar sobre las administraciones para dar viabilidad a un valle entero y mantener el conjunto de los puestos de trabajo. Las páginas de la prensa local daban cuenta de los numerosos enfrentamientos con la Guardia Civil en la A-66 sobre el puente que cruza el pantano de los barrios de luna, en la A-6 a la altura de Bembibre y en las puertas mismas de Villablino, la capital del valle de Laciana.

Las organizaciones sindicales intentan hacer frente a la represión que padecen los vecinos del valle de Laciana, y exploran diferentes formas de presión, que se materializan en la madrugada del 5 de febrero de 1992.

Ese día los compañeros Manuel Lastra (CC.OO.), Guillermo Murias (CC.OO), Luciano Leiguarda (UGT), Alfredo García (UGT), José Luis Largo (USO), Enrique Pancorbo (USO), José Manuel Bruzos (Asociación de Vigilantes) y Adolfo Bernardo (Asociación de Vigilantes) se encierran a 300 metros de profundidad en las entrañas del Pozo Calderón, no volviendo a ver la luz hasta cincuenta y cuatro días después.

Con el paso de los días, las medidas de presión no dan resultado y da comienzo lo que posteriormente se conocería como la “Marcha Negra”.

Entrada de la Marcha Negra en Madrid. 1992.

El 8 de marzo de 1992, quinientos trabajadores en representación del conjunto de la plantilla de la MSP, se lanzan a la carretera para cubrir los casi quinientos kilómetros que separan Villablino del Ministerio de Industria en Madrid.

La preparación de la marcha supuso la fusión del movimiento obrero con otras capas populares; los comerciantes y pequeños propietarios del valle que pusieron todo su empeño en apoyar la marcha, los estudiantes que acompañaron en las primeras etapas a los mineros y, por supuesto, la solidaridad de clase trabajadora que brindaron mineros de otras empresas en paros y huelgas de apoyo a sus hermanos de clase.

Los recibimientos de las poblaciones fueron impresionantes; en Matarrosa, en Toreno del Sil, en Ponferrada, en Torre del Bierzo, en Astorga… para dejar León con cierta incertidumbre rumbo a Madrid.

Pronto quedaría patente que ese apoyo y cariño les acompañaría hasta el final de su viaje, destacando la entrada en Valladolid y el recibimiento de una inmensa manifestación de 40.000 trabajadores tras la pancarta “Valladolid con los mineros de la MSP”.

Está heroica lucha tuvo su punto y seguido con la entrada de la columna minera en Madrid y la multitudinaria manifestación, donde toda Laciana y parte de León se desplazaron a Madrid para acompañar a sus mineros con el apoyo de la clase obrera madrileña. Un día más tarde se homenajearía a la salida del Pozo Calderón a los 8 héroes que durante cincuenta y cuatro días permanecieron a 300 metros de profundidad.

Finalmente se consiguió tumbar los planes de la empresa de cerrar el Pozo María, se le dio una viabilidad y una línea de ayudas a la MSP que permitió mantener el volumen de empleo y aumentar la producción. Lo que ocurriría años después daría para artículos aparte, pero ésta batalla la ganaron los trabajadores mineros de la MSP.

25 años después queremos recordar esta lucha ejemplar para comprender nuestra historia, recordar y honrar a aquellos heroicos luchadores para tomar su ejemplo y construir nuestro futuro.

¡Va por los mineros de Laciana de 1992!

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