Una crítica al posmodernismo, nueva forma de revisionismo

1. Introducción

«El complemento natural de las tendencias económicas y políticas del revisionismo era su actitud hacia la meta final del movimiento socialista. “El objetivo final no es nada; el movimiento lo es todo”: esta expresión proverbial de Bernstein pone en evidencia la esencia del revisionismo mejor que muchas largas disertaciones. Determinar su comportamiento caso por caso, adaptarse a los acontecimientos del día, a los virajes de las minucias políticas, olvidar los intereses cardinales del proletariado y los rasgos fundamentales de todo el régimen capitalista, de toda la evolución del capitalismo, sacrificar esos intereses cardinales en aras de las ventajas verdaderas o supuestas del momento: ésta es la política del revisionismo. Y de la esencia misma de esta política se deduce, con toda evidencia, que puede adoptar formas infinitamente diversas y que cada problema más o menos “nuevo”, cada viraje más o menos inesperado e imprevisto de los acontecimientos -aunque sólo altere la línea fundamental del desarrollo en proporciones mínimas y por el plazo más corto-, provocará siempre, sin falta, una u otra variedad de revisionismo.»1 [el subrayado es nuestro]

Estas reflexiones pretenden ser un intento para dar una base ideológica a la lucha contra las nuevas formas de oportunismo político. Tal análisis se abordara desde los principios del marxismo-leninismo.

Esta confrontación ideológica se centrará en aquellos voceros que plantean -de forma, estructurada y coherente- nuevos enfoques en la lucha contra el sistema de explotación capitalista. Estos planteamientos tienen una base ideológica propia a la cual llamaremos Posmodernismo.

El análisis del posmodernismo nos permite desvelar la lógica interna de las más amplias, peregrinas y novísimas formas de oportunismo, así como dar herramientas para analizarlo, predecirlo y confrontarlo.

La lucha ideológica, como toda lucha, es dialéctica. El conflicto dialectico resuelve la lucha de contrarios a favor del elemento de progreso. Esta resolución del conflicto no se salda tan sólo con la victoria de uno y la derrota de otro, sino que se asimilan todos los elementos “positivos” del derrotado para incorporarlos al vencido. Así, partiendo de un nivel más elevado, se da respuesta a los nuevos retos de la lucha de clases en nuevos estadios, siempre bajo los firmes principios del marxismo-leninismo.

A día de hoy, la lucha de clases se encuentra en un punto álgido. La lógica del Capital tiende a retorcerse, retorciendo cada vez más el cuello de las capas oprimidas. Las más amplias masas necesitan una solución a la difícil situación de penurias acuciantes en el marco de la crisis capitalista.

Sin embargo, el ambiente ideológico está, por así decirlo, enrarecido…

 

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© Bonjour Karl 2017